Mandé los “crunches” al carajo

Entrenar abdominales me aburre más que una junta que pudo ser correo

El otro día estaba pensando que hay músculos que me gusta entrenar y otros que entreno porque sé que me convienen, luego, allá muy lejos están los abdominales, que los entreno única y exclusivamente para no sentir culpa.

La verdad me aburren un chingo.

No me da flojera ir al gym. No me da flojera entrenar pesado. Si tu me dices que haga sentadillas, peso muerto, dominadas, remo, cualquier otro ejercicio, ahí te voy como burra al trigo.

Pero cuando llega la hora de tirarme al piso en un tapete para empezar a contar crunches, elevaciones y todas esas vainas que se inventan los coaches para hacerlas “entretenidas”… me pierden.

Y mientras más pasan los años, más me pregunto si realmente necesito estar haciendo eso porque además ya sabemos cómo está el asunto. El six-pack no va a aparecer porque hice cien o mil abdominales.

La realidad es que se cocinan en la cocina. Ahí empieza y ahí termina buena parte de la batalla.

Con todo lo anterior me puse a pensar… si el abdomen sirve para sostener el cuerpo, para estabilizar la columna, para transferir fuerza cuando cargas algo pesado y para -precisamente- evitar que te dobles como regla de primaria… ¿por qué lo sigo entrenando como si estuviera en una clase de educación física?

Y fue cuando me acordé de las kettlebells. Esas pesas rusas que a todos nos caen bien. Una bola con un agarradera, qué puede malir sal. No son nada sofisticado, son simples pero una vez las usas te quedas GUOU! Te das cuenta de que todo el cuerpo entra a trabajar aunque no lo hayas invitado.

Hombros, espalda, piernas, nalgas, pero sobre todo el core. Si el abdomen no hace su chamba, la pesa te pone en evidencia en cuestión de segundos.

Así que decidí hacer el siguiente reto experimento.

Durante las próximas semanas voy a dejar a un lado los abdominales tradicionales y voy a probar una rutina basada en ejercicios funcionales con kettlebells.

  • Turkish Get-Ups
  • Suitcase Carries
  • Wood Chops
  • Swings
  • Por mencionar algunos

Nombres raros pero básicamente todos consisten en cargar cosas, moverlas de aquí a allá y evitar que tu cuerpo se desplome en el intento.

No tengo idea de si terminaré enamorado de esta rutina ni si dentro de un mes voy a regresar arrastrándome a hacer lo de antes. Lo que sí sé es una cosa, si existe una forma de entrenar el abdomen sin la urgencia de querer ver el reloj cada diez segundos, vale la pena probar.

Ya les iré contando cómo sale el experimento. Y les recuerdo, en mi perfil de Instagram estará todo documentado.

La neta a estas alturas de la vida, encontrar una forma menos aburrida de hacer algo ya es ganancia.

Jalados, pues…


Descubre más de Oye Yulai!

Suscríbete para recibir las últimas entradas en tu correo electrónico.

Posted in

Dejar un comentario

Descubre más de Oye Yulai!

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo